He estado en Túnez con la novia del 19 al 26 de Agosto. Estuvimos en Hammamet, una de los lugares turísticos del país, concretamente en la zona hotelera de Yasmine Hammamet a una hora de la capital.
Volamos al mediodía con la compañia Tunis Air, en un vuelo charter que tardó dos horas en llegar, una vez allí se debe retrasar el reloj una hora. Llegamos a la terminal II del aeropuerto de Tunez-Cartago y antes de montar en el autobús que nos llevaría al hotel cometimos la primera y última novatada: en un momento de confusión mientras cargabamos las maletas nos endosaron dos flores de bienvenida a 2 euros la flor. Nunca mais.


Una vez en el hotel, tuvimos bastante suerte con la habitación ya que tenía vistas a la piscina y al mar, ambos a un paso de distancia ya que estaba en primera linea de playa sin un paseo siquiera de por medio. En cuanto a las instalaciones bastante decentes: restaurantes, bares, terraza, poolbar, gimnasio, centro de masajes, etc.
En el tema de limpieza estamos muy contentos, no tanto con la animación nocturna del hotel, bastante limitada y terminando muy pronto a eso de las 23, además no contaban con chicas en el equipo, todo se lo organizaban un grupo de unos 8 tios, que se vestían de mujer si hacía falta. Las únicas empleadas de sexo femenino se encontraban en el servicio de limpieza, un punto negativo para los tunecinos que no saben todavía que es eso de la paridad.




El régimen de todo incluido además del acceso a los servicios del hotel, bebidas, etc, nos ofrecía dos cenas adicionales, una folclórica con espectáculo incluido en el restaurante Sheherazade dentro de la Medina de Yasmine Hammamet y otra cena a elección en alguno de los otros hoteles de la misma cadena. Reservamos la primera de ellas para el viernes y la segunda el martes en el restaurante asiático Thethy´s.




El sábado contratamos una excursión para conocer la zona, duraba todo el día y realizaba las siguientes paradas: Las termas d’Antonino en Cartago, el pueblo Sidi Bou Said, de los más bonitos de Tunez con sus casas blancas y azules; después de comer visita al museo del Bardo, con una de las colecciones más importantes de mosaicos romanos y para terminar antes de volver al hotel, un par de horas en el Zoco de Túnez capital, donde había que hacer frente al acoso de los comerciantes y donde impera el “regateo” y no existen los precios fijos.





El resto de tiempo lo dedicamos al relax, la piscina, la playa, pasear por la zona y disfrutar del buen tiempo. Unos días así los considero necesarios para descansar de verdad y desconectar. Volví con una gran pena, eso significa que han sido unas buenas vacaciones.